Los océanos del planeta se enfrentan a un grave problema de contaminación debido a la presencia de microplásticos, lubricantes, pesticidas y fármacos, que se han incorporado al ecosistema marino. Estas sustancias químicas, transportadas por las corrientes, han dejado su marca en todas las costas del mundo, reflejando el impacto generalizado de la actividad humana y la civilización en los entornos naturales. La creciente acumulación de este cóctel químico plantea desafíos significativos para la salud de los ecosistemas marinos y la biodiversidad que albergan, además de implicaciones potenciales para la cadena alimentaria y la salud humana.
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