Washington enfrenta críticas tras la difusión de vídeos en redes sociales que combinan imágenes de bombardeos reales con escenas del videojuego Call of Duty. Esta estrategia ha sido severamente cuestionada por muchos, quienes consideran que trivializa un conflicto que ha cobrado cientos de vidas, al no distinguir entre la realidad de la guerra y la ficción de un videojuego. La polémica ha generado un debate sobre la ética de emplear tales medios en la comunicación de asuntos de extrema gravedad y la responsabilidad de las autoridades al presentar información de manera precisa y respetuosa.
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