En el sur de Asia, varias economías en desarrollo enfrentan una creciente crisis debido a su fuerte dependencia del gas para cocinar, lo que está generando tensiones en los hogares y afectando la estabilidad social y económica de la región. La escasez y el aumento de precios del gas han provocado que muchas familias tengan dificultades para acceder a este recurso fundamental, profundizando las desigualdades y exacerbando las vulnerabilidades existentes. Esta situación refleja un problema más amplio en el que se encuentran los países que dependen de combustibles fósiles, resaltando la urgente necesidad de encontrar alternativas sostenibles para garantizar el acceso a la energía básica en el día a día.
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