La guerra en Oriente Próximo está afectando negativamente el panorama económico global, impactando específicamente a España, donde las proyecciones iniciales de crecimiento para 2026 entre el 2,2% y el 2,4% se ven ahora revisadas a la baja debido a la incertidumbre económica generada por el conflicto, especialmente si éste se prolonga. Según el Consenso Económico y Empresarial del primer trimestre del año, una gran parte de expertos prevé una reducción del PIB entre 0,2 y 0,5 puntos porcentuales, con un posible crecimiento ajustado a entre el 1,2% y el 1,7%, lo cual es más pesimista que las previsiones del FMI. La inflación también se verá afectada, con expectativas de un incremento de medio a un punto porcentual sobre el IPC previsto. En consecuencia, las expectativas de una política monetaria más flexible por parte del Banco Central Europeo se han frustrado, mientras que España enfrenta desafíos estructurales adicionales, como la necesidad urgente de invertir en infraestructura eléctrica y ferroviaria para sostener la economía y mejorar la fiabilidad del servicio de transporte.
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