En un espectacular despliegue de defensiva y estrategia, los Seattle Seahawks se coronaron campeones de la Super Bowl tras vencer a los New England Patriots, asegurando así su segundo trofeo Vince Lombardi. El encuentro, que significó una revancha para los Seahawks tras una derrota sufrida hace 11 años ante el mismo rival, estuvo marcado por un dominio abrumador de los de Seattle, quienes establecieron varios récords, incluidos cinco goles de campo. La defensa de los Seahawks desmanteló cualquier intento ofensivo de los Patriots, cuyo mariscal de campo, Drake Maye, no logró imponerse en el juego crucial. Por otro lado, el quarterback Sam Darnold, de Seattle, completó una temporada redentora, liderando al equipo a través de 14 victorias que podría redefinir su carrera. El partido, que estuvo cargado de emociones tanto dentro como fuera del campo, vio a los seguidores de los Seahawks superar en número y fervor a los de los Patriots, destacándose por su emblemático grito de guerra que resonó en el estadio ubicado cerca de sus rivales históricos, los San Francisco 49ers.
Leer noticia completa en El Pais.



