Las grandes empresas tecnológicas, conocidas como Big Tech, están incrementando su inversión en inteligencia artificial (IA) para el sector agrícola, generando preocupaciones sobre la concentración del control del sistema alimentario. Un informe del Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles advierte que la digitalización y la adopción de tecnologías avanzadas, como sensores y algoritmos, están redefiniendo la agricultura, afectando la autonomía de los agricultores y la diversidad de cultivos. Aunque estas tecnologías prometen eficiencia y resiliencia ante el cambio climático, también pueden agravar desigualdades y aumentar la dependencia de los agricultores de plataformas tecnológicas. Al mismo tiempo, surgen iniciativas locales que buscan preservar la diversidad genética y fortalecer la autonomía agrícola, destacando la necesidad de un enfoque más equilibrado para el desarrollo rural.
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