La primera vuelta de las municipales en Francia, antesala de las presidenciales de 2027, ha dejado claros signos del avance de los extremos políticos. La ultraderecha de Reagrupación Nacional (RN) celebra sus éxitos, con victorias contundentes en bastiones como Perpiñán y Hénin-Beaumont, y un fuerte desempeño en Marsella. Al mismo tiempo, la ultraizquierda liderada por La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon gana terreno, particularmente en ciudades clave como Roubaix y Saint-Denis. Los socialistas, por su parte, buscan asegurar París con Emmanuel Grégoire a la cabeza, mientras negocian respaldos cruciales de la LFI. La abstención, que superó el 44%, marca una jornada en la que la posibilidad de un «cordón sanitario» para frenar a los extremos parece limitada. En este contexto, Édouard Philippe, con una sólida actuación en Le Havre, refuerza su posición para aspirar a suceder a Emmanuel Macron.
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