Iker Jiménez inició 2026 en «Cuarto Milenio» con una reflexión que trascendió el misterio, inspirada en una experiencia familiar. Durante el programa, relató un partido de voleibol donde el equipo de su hija, Alma, remontó un marcador adverso al entender que la victoria dependía de un esfuerzo colectivo y no del lucimiento individual. «No ganó la mejor jugadora, ganó el equipo», enfatizó Jiménez, ilustrando cómo el trabajo conjunto es crucial tanto en deportes como en la televisión. El presentador afirmó que «Cuarto Milenio» ha alcanzado éxitos significativos al trabajar como un «solo cuerpo», y advirtió sobre los desafíos de los egos en la pantalla, recordando que el verdadero éxito surge cuando todos avanzan en la misma dirección.
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