La gaviota cabecinegra se ha convertido en una de las figuras más emblemáticas del litoral malagueño, especialmente durante el invierno, cuando busca refugio en las suaves temperaturas de la región. Aunque la gaviota patiamarilla puede ser la más comúnmente reconocida, la cabecinegra destaca por su elegancia y belleza inconfundibles.
Esta especie presenta un cambio notable en su plumaje a lo largo del año. Durante la época de cría, el adulto muestra una imponente cabeza negra adornada con un anillo blanco alrededor del ojo y un pico de un vibrante rojo coral, contrastando con sus alas y dorso gris pálido y sus patas de color rojo brillante. Cuando llega el invierno, su apariencia cambia y la cabeza se vuelve más clara, adornada con manchas oscuras, y el color del pico pierde intensidad.
La gaviota cabecinegra es conocida por sus migraciones anuales que cubren cientos de kilómetros, desplazándose hacia climas más cálidos. La provincia de Málaga se convierte en un destino de invernada ideal, con concentraciones que pueden llegar a 20,000 ejemplares, especialmente en la comarca de la Axarquía. Durante estos meses, se alimentan principalmente de pesca, aceitunas e insectos, y escogen pasar la noche en grandes dormideros en las aguas costeras, creando una imagen espectacular al llegar en bandadas al atardecer.
Es interesante observar que la población que pasa el invierno en Málaga es una mezcla de individuos que provienen de diversas regiones, tanto del este como del atlántico, lo que refleja una rica diversidad genética frente a otras zonas de la península donde predominan poblaciones más homogéneas.
A lo largo de las últimas décadas, la gaviota cabecinegra ha expandido su área de reproducción, inicialmente limitado al mar Negro y el Caspio. Su adaptación y éxito reproductivo se han visto reflejados en colonias en países de Europa occidental. En España, su presencia ha ido en aumento desde que se confirmara su cría en el Delta del Ebro en 1988, y hay indicios de que podría estar consolidándose en Málaga, con avistamientos recientes en la laguna de Fuente de Piedra.
La llegada de febrero trae consigo la celebración y reconocimiento de la gaviota cabecinegra, un símbolo de la rica avifauna que habita en la costa de Málaga, destacando la importancia de su conservación y el respeto por sus hábitats naturales.
Fuente: Diputación de Málaga.







