Un reciente estudio publicado en la revista Science revela que la genética juega un papel más significativo en la determinación de la esperanza de vida humana de lo que se pensaba anteriormente. La investigación sugiere que los factores hereditarios tienen una influencia mayor en la longevidad, desafiando teorías previas que atribuían el predominio de factores ambientales. Este hallazgo podría tener implicaciones importantes para el estudio del envejecimiento y el desarrollo de intervenciones que promuevan una vida más larga y saludable.
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