Desde la tregua de octubre de 2025, la Franja de Gaza sigue en un limbo sin paz ni reconstrucción. El alto el fuego detuvo parcialmente la ofensiva israelí, pero los ataques persisten, y el sufrimiento continúa exacerbado por la falta de un plan efectivo de reconstrucción. Las cifras son devastadoras: más de 67,000 palestinos muertos y una infraestructura colapsada, con la mayoría de las viviendas y servicios esenciales destruidos. Los esfuerzos diplomáticos, como el plan estadounidense para desarmar a Hamás y establecer un gobierno palestino, han avanzado poco. Israel mantiene un control significativo del territorio y la llamada “línea amarilla”, mientras que la comunidad internacional, estancada en diferencias políticas, no encuentra un camino claro para la resolución del conflicto, prolongando el sufrimiento de la población atrapada en la incertidumbre de un estado de emergencia perpetuo.
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