Cinco años después del inicio de la pandemia de COVID-19, la comunidad científica sigue investigando la duración de la inmunidad conferida por las vacunas y las infecciones. Aunque se ha logrado reducir significativamente las muertes, el virus continúa propagándose debido a sus constantes mutaciones. La inmunidad generada es efectiva pero no definitiva, lo que obliga a seguir con campañas de vacunación, especialmente para los grupos más vulnerables. España se destaca por su alta tasa de vacunación, alcanzando el 87% de cobertura con la pauta completa, mientras que otros países presentan cifras menores que comprometen la eficacia de las medidas preventivas. La estrategia de combinar la vacunación contra la gripe y el COVID-19 en épocas de frío se mantiene, aunque la preocupación reside en el descenso de la cobertura entre las personas mayores, en parte debido a la fatiga pandémica y la influencia de los negacionistas. Los especialistas abogan por mantener y mejorar las tasas de vacunación para evitar el resurgimiento del virus con gravedad.
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