La reintroducción del lince ibérico en el monte mediterráneo está teniendo efectos inesperados en el ecosistema, según un estudio de la Universidad de Cádiz publicado en Oikos. Más allá de controlar las poblaciones de presas, la presencia del lince modifica el comportamiento de mesodepredadores como zorros y garduñas, afectando la dispersión de semillas. Esto impacta negativamente en el crecimiento del piruétano, un árbol que depende de estas especies para la germinación en áreas abiertas. Con menos semillas en lugares óptimos, la regeneración del piruétano se ve comprometida. Además, la abundancia de roedores en presencia del lince intensifica la depredación de semillas en los pocos lugares favorables para su crecimiento, lo que podría frenar la expansión de estas plantas. Los investigadores alertan que estos cambios podrían repetirse en otras especies, poniendo en jaque proyectos futuros de conservación y rewilding al modificar las interacciones clave para la regeneración de la vegetación en el paisaje mediterráneo.
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