En Suecia, la coalición de centro-derecha en el poder desde 2022 enfrenta un posible cambio en las elecciones del 13 de septiembre, donde el voto musulmán podría beneficiar a los partidos de izquierda. Encabezada por el actual primer ministro Ulf Kristersson, la coalición podría verse desplazada por el Partido Socialdemócrata debido a la creciente influencia de votantes musulmanes, quienes, según encuestas, prefieren mayoritariamente a los partidos de izquierda que les ofrecen generosos subsidios. Este fenómeno no es exclusivo de Suecia; en Francia, el voto musulmán ya ha mostrado un marcado apoyo a candidatos de izquierda, como Jean-Luc Mélenchon. Esta dinámica electoral pone de manifiesto un cambio donde las lealtades políticas tradicionales están siendo superadas por divisiones basadas en raza y religión, influenciadas por las estrategias de los partidos socialistas que buscan un nuevo electorado inmigrante.
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