El creciente uso de municiones para contrarrestar drones y cohetes balísticos de Irán ha generado preocupaciones significativas en el ámbito de la seguridad global, comparable a los escenarios de alta tensión de la Guerra Fría. Esta situación ha abierto oportunidades estratégicas para China y Rusia, quienes podrían aprovechar el panorama actual para expandir su influencia y presencia en el mercado armamentístico internacional. Las potencias occidentales deben replantear su enfoque en defensa y cooperación internacional para afrontar esta nueva realidad geopolítica.
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