La consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, Loles López, y el presidente de la Diputación de Almería, José Antonio García, han encabezado la colocación de la primera piedra de las obras de remodelación y ampliación de la Residencia Asistida en La Cañada de San Urbano. Esta reforma, que implica una inversión de 2,9 millones de euros, busca modernizar el centro que actualmente atiende a 120 personas, impulsando un modelo de atención más centrado en la persona.
El proyecto se financia a través de los Fondos Next Generation de la Junta de Andalucía, cubriendo más de 1,6 millones de euros mediante una subvención gestionada por la Consejería de Inclusión Social. El resto de la financiación, casi 1,3 millones de euros, lo asume la Diputación de Almería. Durante el evento, que contó con la presencia de varias autoridades locales, se firmó el acta de inicio del proyecto, y posteriormente, los participantes visitaron a los residentes para conocer sus actividades cotidianas en la Unidad de Terapia Ocupacional.
Loles López destacó que se ha cambiado la estrategia inicial de construir cuatro macroresidencias en Andalucía, orientándose ahora a acercar las instalaciones a su comunidad. Subrayó la importancia de mantener a las personas mayores cerca de sus familias y entornos conocidos. En sus declaraciones, también puso en valor la evolución de las residencias hacia un concepto más hogareño y las unidades de convivencia, que buscan replicar el ambiente de comunidad y familiaridad.
José Antonio García, presidente de la Diputación de Almería, resaltó la colaboración con la Junta de Andalucía para transformar el territorio mediante fondos europeos. Señaló que el objetivo es ofrecer un modelo centrado en la persona, donde el 86% de las habitaciones serán individuales, proporcionando una atención más digna y personalizada.
Las obras de remodelación se centrarán en las unidades X-XII y XIV del complejo, reorganizando los espacios para crear cinco unidades residenciales independientes y ampliando la superficie del centro. Las mejoras garantizarán un incremento en la privacidad y comodidad de los residentes, así como una mejora de la eficiencia energética de las instalaciones.
El proyecto también compromete una renovación completa de las infraestructuras, con cada nueva unidad disponiendo de acceso independiente, áreas comunes equipadas y baño geriátrico. Esto se realiza con el fin de mejorar la calidad de vida de los 120 residentes, de los cuales 70 plazas son para personas mayores dependientes y 50 para personas con graves trastornos de conducta.
En conclusión, esta iniciativa destaca la importancia de ofrecer instalaciones modernas y servicios de calidad a los mayores, un proyecto en cuyo impacto se ve reflejada la intención de saldar la deuda de gratitud que la sociedad tiene con sus ancianos.
Fuente: Junta de Andalucía.








