Jane Benzaquen, quien asegura ser hija biológica del fallecido rey Hasán II de Marruecos, ha intensificado su batalla legal al llevar su caso a los tribunales de Estados Unidos. Tras años de litigar en Bélgica, Benzaquen busca obtener pruebas de ADN de hospitales en Nueva York donde el monarca fue tratado, con la esperanza de demostrar su paternidad ante la justicia belga. Sin embargo, se enfrenta a una férrea oposición de la Casa Real marroquí, que se aferra a su inmunidad procesal y ha respondido con acciones legales contra ella. Benzaquen, de 70 años, insiste en que su objetivo no es político ni económico, sino personal; desea ser reconocida como miembro de la familia de su supuesto padre. Su identidad, cruzada entre judaísmo, islam y cristianismo, desafía los límites narrativos del palacio alauí. Mientras tanto, el proceso continúa tanto en Europa como en América, buscando apoyo de la ciencia forense para superar el bloqueo impuesto por Rabat.
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