La NASA concluyó el 23 de octubre de 2026 la misión del observatorio Swift tras casi 22 años en órbita, superando con creces su objetivo inicial de dos años de operación. El satélite, rebautizado como Observatorio Neil Gehrels Swift, aportó a la comunidad científica una vasta cantidad de datos, incluyendo más de 2.000 explosiones de rayos gamma y más de 1.400 supernovas, que resultaron en cerca de 7.000 artículos científicos. A pesar de haber servido más de una década más de lo planificado, el aumento de actividad solar y fallos en el control de orientación de un robot que debía prolongar su utilidad anticiparon su reentrada. Swift se destacó por su capacidad de respuesta rápida, permitiendo detectar y localizar fenómenos cósmicos en cuestión de segundos. Aunque la NASA no ha anunciado un reemplazo directo, confía en su flota actual de telescopios para continuar la vigilancia del espacio. Su archivo, que suma 12 terabytes de información, seguirá siendo fuente de descubrimientos en las próximas décadas.
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