La OMS Insta a Tratar el Calor Extremo como una Emergencia de Salud Global

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Silvia Pastor

Europa se enfrenta a una crisis sanitaria sin precedentes debido al aumento significativo de las temperaturas, lo que ha provocado un alarmante incremento en el número de muertes relacionadas con el calor. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 10.000 muertes en exceso ya se han registrado en cinco países del continente, aunque el verano aún no ha terminado. Esta estadística refleja una realidad preocupante: la región europea se está calentando a un ritmo que duplica el promedio mundial.

Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, hizo un llamado de atención sobre la gravedad de la situación. «Casi 10.000 muertes en exceso, y el verano todavía no ha terminado», declaró Kluge, subrayando que el fenómeno no debe ser considerado un simple desastre natural. Según él, se trata de una situación recurrente que ocurre año tras año debido a la continua inacción de varios gobiernos, que no han logrado reconocer el calor extremo como una emergencia sanitaria en lugar de tratarlo como un fenómeno meteorológico esporádico.

En respuesta a esta crisis, la OMS ha actualizado su guía para los Planes de Acción sobre Calor y Salud, un documento diseñado para ayudar a los países a prepararse proactivamente ante las olas de calor. La guía incluye ocho componentes esenciales que van desde el fortalecimiento de la gobernanza hasta la identificación de las poblaciones con mayor vulnerabilidad. Este enfoque proactivo busca cambiar el paradigma actual, que tiende a ser reactivo, y fomentar una preparación continua y estratégica.

El impacto del calor extremo también se ha hecho sentir en los sistemas de salud europeos, que han visto un aumento en el número de hospitalizaciones, lo cual ha sobrecargado a centros de salud a menudo no preparados para hacer frente a temperaturas récord. La OMS destacó un ejemplo positivo: el hospital Buhuși en Rumania, que ha implementado medidas como la climatización de espacios y la capacitación del personal para reconocer los primeros signos de agotamiento por calor.

La OMS subraya la importancia del papel ciudadano en esta cuestión, resaltando que la población debe ser más que un receptor de alertas; tiene un rol activo en la protección de su propia salud y la de su entorno. En el Reino Unido, un sistema de alertas por colores, ligado a acciones específicas, ha logrado integrar a la comunidad en la respuesta al calor extremo. Este sistema se activó en junio de este año, cuando el país registró temperaturas de hasta 37,7 °C.

A nivel internacional, la OMS ha resaltado la necesidad de superar las acciones regionales y fomentar la cooperación global para enfrentar el cambio climático. A instancias del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, se insta a todos los países a elaborar planes de acción nacionales frente al calor. En los últimos 40 años, el calor ha sido responsable de más de 200.000 muertes en Europa, con un aumento del 30% en la mortalidad atribuida a las altas temperaturas en las dos últimas décadas. Sin embargo, Hans Kluge enfatiza que muchas de estas muertes podrían evitarse si se implementan las medidas adecuadas.

La OMS reitera que es fundamental actuar, no solo en respuesta a las olas de calor actuales, sino mediante la elaboración de políticas sostenibles que protejan a las poblaciones vulnerables y fortalezcan la resiliencia de los sistemas de salud ante un futuro cada vez más caluroso.

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