Irán ha demostrado una notable preparación ante un posible golpe inicial, lo que sugiere que podría estar igualmente listo para enfrentar un conflicto a largo plazo. Este análisis se desprende de la capacidad defensiva y los recursos estratégicos que el país ha desarrollado, posicionándolo en una situación ventajosa para responder a escaladas militares. Con una infraestructura y logística adecuadas, Irán podría sostener sus acciones y mantener estabilidad en un escenario de guerra prolongada, subrayando las implicancias de su preparación en el contexto geopolítico de la región.
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