El Gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, ha enfrentado críticas por su postura ante las acciones de Donald Trump en Gaza, Venezuela e Irán, al acusar al presidente estadounidense de violar la legalidad internacional. La negativa del Ejecutivo español a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para ataques sobre Irán ha sido interpretada como un intento de distanciarse de Trump y acercarse a posturas más alineadas con el Grupo de Puebla, lo que está erosionando la relación con la Unión Europea y afectando la imagen de España en la comunidad internacional. Este enfoque, que algunos consideran más cercano a regímenes autoritarios que a las democracias consolidadas, podría tener consecuencias negativas para los intereses del país.
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