En las interacciones sociales, el equilibrio en el diálogo se ve afectado cuando una persona monopoliza la conversación sin escuchar al otro. Este comportamiento, que puede estar vinculado a rasgos de personalidad o a condiciones psicológicas como el TDAH o la ansiedad, genera frustración y desequilibrio. Las personas dominantes tienden a convertir cualquier intercambio en un monólogo, cambiando de tema hacia sus propios intereses sin permitir una comunicación bidireccional. A menudo, esto refleja una necesidad de validación o una falta de autoconciencia conversacional. Para mejorar estas interacciones, se sugiere practicar la escucha activa, ser conscientes de las señales sociales y fomentar la empatía, logrando así una comunicación más equilibrada y enriquecedora.
Leer noticia completa en OK Diario.




