El hábito de caminar de un lado a otro mientras se habla por teléfono, común entre muchas personas, no es un signo de nerviosismo, sino que ayuda al cerebro a procesar la conversación en ausencia de señales visuales, según explican psicólogos. A diferencia de las interacciones cara a cara, en las que los gestos y expresiones faciales complementan el diálogo, en una llamada telefónica el foco se centra en la voz, las pausas y la entonación. Este movimiento se convierte en un apoyo físico que facilita mantener la atención, organizar ideas y seguir el ritmo de la conversación. Los expertos recomiendan no interpretar este comportamiento simplemente como ansiedad, sino como una estrategia para mejorar la concentración y asimilación de información.
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