Durante una visita al parque de Nara en Japón, la familia de Joaquín Sánchez vivió un inesperado y caótico encuentro con los famosos ciervos sagrados. Lo que comenzó como un paseo tranquilo y educativo sobre el comportamiento de los animales se tornó en una situación de tensión cuando los ciervos, atraídos por los snacks, rodearon a la familia, especialmente a las hijas Daniela y Salma, quienes expresaron sentirse estresadas. Joaquín, tratando de mantener el control con humor, bromeó sobre la insistencia de los animales en recibir comida. Sin embargo, el momento más sorprendente llegó cuando Susana Saborido sufrió un mordisco, lo que provocó tanto reclamos al ciervo como risas nerviosas entre los presentes.
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