En la madrugada del viernes, España fue testigo de un impresionante eclipse parcial de Luna que dejó a los entusiastas de la astronomía fascinados. Sin necesidad de equipos especiales, la ciudadanía pudo apreciar cómo la sombra de la Tierra cubría casi en su totalidad el disco lunar, alcanzando su punto culminante a las 06.12 horas, cuando cerca del 93% de la Luna quedó sumergida en la umbra terrestre. Este fenómeno celestial prosiguió el legado del reciente eclipse total de Sol del pasado 12 de agosto, consolidando a España como un observatorio astronómico de renombre mundial. Durante este espectáculo, la Luna adquirió un característico tono cobrizo, resultado de la refracción de la luz solar a través de la atmósfera terrestre. El evento marca un capítulo más en la rica secuencia de fenómenos astronómicos que anticipan los eclipses solares de 2027 y 2028, reafirmando la posición privilegiada de la Península Ibérica para la observación de eventos celestes.
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