A partir del 19 de julio de 2026, la Unión Europea prohibirá a las grandes empresas la destrucción de ropa y calzado no vendidos, en un esfuerzo por reducir las emisiones de CO₂ equivalentes a las de Suecia en 2021. Esta medida es parte del Reglamento sobre diseño ecológico para productos sostenibles, que ya entra en vigor desde julio de 2024, promoviendo la reutilización y el reciclaje. Las medianas empresas tienen hasta julio de 2030 para adaptarse, mientras que las pequeñas y microempresas están exentas. La normativa también exige transparencia en la gestión de desechos textiles y define siete excepciones a la prohibición, incluyendo motivos de seguridad. Con ello, la UE busca fomentar prácticas circulares y reducir el impacto ambiental del sector, en un contexto donde menos del 50% de los textiles se recogen para reutilización y sólo el 1% se recicla en ropa nueva. En España, la Ley 7/2022 ya prohíbe la eliminación de excedentes no vendidos, impulsando iniciativas como RE-VISTE para mejorar el reciclaje textil. La moda rápida y las devoluciones online agravan el problema, representando un significativo desperdicio de recursos.
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