La Unión Europea ha establecido un límite común de 10.000 euros en transacciones en efectivo dentro del bloque, con el objetivo de unificar las normativas y reducir el fraude y el blanqueo de capitales. Este cambio, que se implementará plenamente el 10 de julio de 2027, tiene un impacto mínimo en España, donde ya existe un límite más estricto de 1.000 euros para pagos en los que participa una empresa o un profesional. La nueva regulación no afectará los intercambios privados sin actividad económica, y complementa medidas como un registro central para activos y la obligación de declarar grandes sumas de dinero al cruzar fronteras. En España, la vida cotidiana continuará prácticamente igual, pues el nuevo reglamento no alterará los hábitos de pago ya existentes.
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