En un reciente informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se celebra el extraordinario logro de la vacunación contra el sarampión, que ha salvado la vida de casi 59 millones de personas desde el año 2000. La reducción de un 88% en la mortalidad juvenil asociada al sarampión es testimonio del éxito de las campañas de inmunización globales. Sin embargo, la celebración se ve empañada por un repunte inquietante en los casos de esta enfermedad, lo que ha generado preocupación en la comunidad internacional.
A pesar de los avances alcanzados, el sarampión sigue causando bajas significativas, con aproximadamente 95.000 muertes registradas el año pasado, la mayoría en menores de cinco años. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó la agresiva capacidad del virus para aprovechar las lagunas en la cobertura de vacunación, advirtiendo sobre la necesidad urgente de cerrar estas brechas para evitar futuros brotes.
El informe muestra un aumento alarmante de casos de sarampión en varias regiones del mundo. La región del Mediterráneo Oriental experimentó un incremento del 86% en casos, mientras que Europa y Asia Sudoriental registraron aumentos del 47% y 42%, respectivamente. Por otro lado, África se perfiló como un ejemplo positivo, logrando disminuir los casos en un 40% y las muertes en un 50%, gracias a una mejor cobertura de vacunación.
América, aunque históricamente había mantenido su estatus de región libre de sarampión, ha visto peligrar su situación debido a la circulación del virus en Canadá por más de un año, según reportes de la Organización Panamericana de la Salud. Esta situación es, según la OPS, reversible, pero evidencia la constante amenaza que presenta el sarampión incluso en regiones con buenos recursos de salud.
La baja tasa de vacunación es una preocupación constante, con solo un 76% de los niños recibiendo la segunda dosis necesaria. Este porcentaje está lejos del 95% requerido para prevenir la transmisión, dejando a más de 30 millones de niños desprotegidos, especialmente en áreas como África y el Mediterráneo Oriental.
El año 2024 vio un dramático incremento en los brotes de sarampión, con 59 países reportando cifras preocupantes, un número tres veces mayor que en 2021. La falta de financiamiento adecuado para programas de inmunización pone en riesgo la contención del sarampión, lo que subraya la urgencia de encontrar socios y fondos sostenibles para mitigar la situación.
Apenas 42% de los países han logrado eliminar el sarampión hasta el momento, ilustrando que la erradicación global sigue siendo una meta distante. El resurgimiento del virus en países con mayores ingresos refuerza la necesidad de mantener una alta cobertura de vacunación global y de comprometerse políticamente a largo plazo para garantizar un mundo libre de sarampión. La OMS hace un llamado a la comunidad internacional para redoblar los esfuerzos en campañas de vacunación efectivas y sostenibles.








