En Manilva, un pintoresco municipio de la Costa del Sol, el panorama de sol y mar se ve opacado por el auge de actividades delictivas. Este enclave malagueño, tradicionalmente conocido por su turismo y tranquilidad, se está convirtiendo en un refugio para el narcotráfico y el crimen organizado. Los vecinos y autoridades denuncian un aumento de robos, inseguridad y la okupación de edificios por bandas delincuenciales. La presencia policial es limitada, con una Guardia Civil con escasos agentes, lo que facilita la operación de mafias que han migrado desde el Campo de Gibraltar debido a la presión policial allí. En este contexto, las bandas organizadas aprovechan para descargar y distribuir droga, y las agresiones, incluidos delitos sexuales, aumentan, alimentando el temor entre los residentes. La situación se agrava por la falta de respuesta eficaz de las autoridades locales, generando una creciente frustración entre la comunidad.
Leer noticia completa en OK Diario.



