Las devastadoras tormentas convectivas: El desafío asegurador del siglo XXI según Aon

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Silvia Pastor

Los hallazgos del reciente informe «Climate and Catastrophe Insight Report» de Aon plc han arrojado luz sobre el creciente impacto económico de los fenómenos naturales, destacando un cambio alarmante en el panorama de riesgos a nivel global. Según el informe, las tormentas convectivas severas (SCS) han superado a los ciclones tropicales como el desafío más costoso para el seguro del siglo XXI, impulsadas principalmente por un incremento en su frecuencia e intensidad en Estados Unidos.

Los datos de 2025 revelan que las pérdidas económicas por desastres naturales alcanzaron los 260.000 millones de dólares, la cifra más baja desde 2015. No obstante, las pérdidas aseguradas se mantuvieron elevadas, con 127.000 millones de dólares en reclamaciones. Este es el sexto año consecutivo en que las indemnizaciones del sector asegurador superan los 100.000 millones de dólares, lo que indica que, incluso en años con una actividad de menor riesgo, las catástrofes severas siguen produciendo pérdidas económicas sustanciales. La situación es aún más crítica en mercados emergentes, donde más de la mitad de estas pérdidas no están respaldadas por seguros, dejando a millones de personas vulnerables a riesgos financieros significativos.

El informe destaca que en 2025 se contabilizaron 49 eventos naturales con pérdidas económicas superiores a 1.000 millones de dólares, una cifra que excede el promedio histórico de 46. De estos eventos, 30 también superaron los 1.000 millones en pérdidas aseguradas, cifra que sobrepasa con creces la media histórica de 17. Estos datos evidencian un incremento en la frecuencia y acumulación de catástrofes de magnitud media.

En términos de mortalidad, 2025 registró 42.000 muertes a nivel global, siendo los terremotos y las olas de calor los principales culpables. Aunque este número representa una disminución del 45% en comparación con el promedio del siglo XX, el terremoto en Myanmar tuvo un impacto devastador, causando 5.456 muertes. El calor extremo, responsable de más de 25.000 fallecimientos, fue uno de los factores más mortíferos, en un año que se clasificó como el tercero más caluroso en los registros históricos.

Regionalmente, la región EMEA experimentó pérdidas menores a la media histórica, con las SCS encabezando la lista de riesgos asegurados. En contraste, el sur de Europa, específicamente la península ibérica, vivió un año relativamente tranquilo en términos climáticos, con pérdidas aseguradas inferiores a la media. Sin embargo, la persistente sequía y los incendios forestales generaron daños económicos por aproximadamente 1.800 millones de dólares, aunque su impacto en la industria aseguradora fue limitado.

Para un análisis más detallado sobre los riesgos naturales y su impacto económico, el informe completo está disponible en el sitio web de Aon, ofreciendo a los interesados una visión exhaustiva de estos fenómenos y su creciente relevancia en la economía global.

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