Las exmonjas del convento de Belorado, Burgos, han iniciado su traslado, almacenando sus pertenencias en un camión de mudanzas, tras recibir una orden de desahucio del Tribunal de Instancia de Briviesca. Sor Paloma, una de las exreligiosas, calificó el proceso como una «persecución por la fe». De las siete exmonjas, cinco ya han salido del convento, mientras que dos permanecen para vaciar el cenobio. El portavoz del grupo, Francisco Canals, mencionó que las exclarisas requerirían más tiempo para encontrar una ubicación adecuada, y están considerando temporalmente un convento en Orduña, Bizkaia, aunque aún enfrentan una demanda de desahucio del Arzobispado. El grupo espera haber abandonado el convento para cuando la comisión judicial llegue el jueves. Canals destacó que las exmonjas no se llevarán elementos litúrgicos, solo pertenencias personales, y subrayó su difícil situación emocional al tener que desalojar sin un destino definido.
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