Izquierda Unida (IU) y Podemos, que compitieron juntos en las elecciones de 2022 en Castilla y León bajo el nombre Unidas Podemos, han cerrado sus campañas para los comicios de 2026 presentándose por separado. A pesar de no alcanzar un acuerdo político para presentarse en coalición, ambos partidos han subrayado la similitud de sus programas, que recalcan el abandono rural y la necesidad de frenar la influencia del PP y Vox en la región. Sus actos finales de campaña se han llevado a cabo en Valladolid, donde ambos han solicitado el apoyo del voto progresista, con el objetivo de obtener representación en unas Cortes con 82 escaños, aunque las encuestas indican que solo IU tiene posibilidades en esta circunscripción. Las críticas se han centrado en los problemas de despoblación, la corrupción y la gestión ambiental de la comunidad, mientras que las figuras centrales de ambos partidos han destacado los logros sociales alcanzados anteriormente y han condenado los ataques de sus adversarios políticos. A pesar de su separación, ambos han llamado a la movilización de sus bases y a convencer a los indecisos con la promesa de cambios significativos en las instituciones.
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