La reanudación de los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza, tras 68 días de un alto el fuego, tuvo lugar a pesar de la condena internacional y ha provocado más de 400 muertes. Este conflicto surge en un contexto de dificultades políticas para Benjamin Netanyahu, quien enfrenta una caída en popularidad y problemas internos en su coalición de gobierno. La decisión de retomar los ataques ha sido interpretada como una estrategia para asegurar apoyo político interno, especialmente del partido de extrema derecha Otzma Yehudit, que ha condicionado su permanencia en el ejecutivo a la continuación de las hostilidades. A nivel internacional, la situación ha sido influida por la administración estadounidense de Trump, que ha dado su respaldo tácito a las acciones israelíes, complicando aún más un paisaje político ya de por sí gravemente afectado por el conflicto. Mientras tanto, las aspiraciones de Netanyahu de «victoria total» sobre Hamás son vistas como insostenibles por la comunidad internacional, que advierte del peligro de desestabilización regional continuada.
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