El gobierno de Donald Trump ha establecido una serie de exigencias a las autoridades interinas de Venezuela, lideradas por Delcy Rodríguez, como condición para permitir el aumento de la extracción y venta de petróleo venezolano. Estas demandas buscan reconfigurar la industria petrolera del país a favor de Estados Unidos, implicando el rompimiento de vínculos con aliados tradicionales como China y Rusia, y la asociación exclusiva con compañías estadounidenses. Además, se demanda que Venezuela priorice sus ventas de crudo a Estados Unidos y transfiera entre 30 y 50 millones de barriles bajo control estadounidense. Washington también solicita cooperación en la lucha contra el narcotráfico y la expulsión de personal cubano. Estas acciones son parte de una estrategia más amplia tras la detención y extradición de Nicolás Maduro, generando críticas de gobiernos afines a Caracas y preocupaciones sobre la soberanía nacional. Hasta el momento, el gobierno de Rodríguez no ha respondido oficialmente, aunque portavoces chavistas rechazan la intervención.
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