La ofensiva de aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desatado tensiones en Asia, afectando duramente a varios de sus principales exportadores, incluidos Vietnam, Camboya y Tailandia. Las nuevas tarifas, que promedian un 30%, llegan a países que se han convertido en centros manufactureros alternativos a China. Vietnam enfrenta aranceles del 46% pese a ser un importante proveedor de Estados Unidos, mientras que Tailandia sufre tasas del 37% que podrían perjudicar su economía. Japón y Corea del Sur, aunque aliados de Washington, también han sido sorprendidos con gravámenes del 24% y 26% respectivamente, lo que generó preocupación en el ámbito industrial y político. Estos movimientos son vistos como un intento de Estados Unidos de contrarrestar la influencia de China y han estimulado el diálogo regional entre China, Japón y Corea del Sur para enfrentar el desafío económico conjunto. En el contexto de estas medidas, países como Taiwán y Myanmar enfrentan riesgos económicos debido a la dependencia de sus exportaciones hacia el mercado estadounidense. Mientras tanto, los países más pobres de la región, como Camboya y Laos, ven aumentar sus dificultades con aranceles especialmente severos.
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