La ministra Lenia Batres enfrenta una dura oposición en la Suprema Corte de Justicia de México al intentar reabrir juicios cerrados por fraudes, un movimiento que polarizó al pleno en noviembre. Con un nuevo intento, Batres propuso un párrafo que, aunque ajeno al tema en debate, busca mantener viva la discusión sobre la figura de la «cosa juzgada fraudulenta». El pleno rechazó esa propuesta por unanimidad, pero la ministra insiste en su inclusión, generando una discordia que establece un inusual precedente al permitirse conservar el párrafo en el proyecto, aunque los jueces expresaron su disconformidad. La ministra Batres, próxima presidenta del Supremo, desafía así el consenso tradicional, abriendo la puerta a futuras controversias legales y un potencial debilitamiento de la autoridad de las decisiones mayoritarias. El tema central, reabrir juicios basados en fraude, permanece sin resolver, generando expectativas de un próximo y acalorado debate. Mientras tanto, la Corte reafirma la jurisprudencia que defiende la «cosa juzgada», pero la tensión entre innovación judicial y respeto a procedimientos establecidos se intensifica.
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