En el marco del CES 2026 celebrado en Las Vegas, Lenovo y NVIDIA han presentado un enfoque transformador para la implementación de centros de datos orientados a inteligencia artificial (IA). Bajo el ecosistema denominado «AI factories», estas compañías buscan industrializar el despliegue de centros de datos a una nueva escala productiva: la de los gigavatios.
El concepto clave detrás de esta iniciativa es optimizar el «time-to-first-token» (TTFT), una métrica que evalúa la rapidez con la que una inversión en infraestructura de cómputo comienza a generar resultados tangibles en condiciones reales. En lugar de limitarse a vender la potencia computacional de las GPU, Lenovo y NVIDIA pretenden acelerar la transformación de hardware en servicios productivos.
Este enfoque aparece especialmente alineado con las necesidades actuales de los llamados «neo-clouds» de IA y las empresas que intentan avanzar desde fases piloto a servicios robustos de inferencia y entrenamiento. En este contexto, cada semana de retraso en la producción puede significar pérdidas significativas en capital infrautilizado.
Lenovo y NVIDIA han descrito su propuesta en torno a la implementación a gran escala de «gigafactorías» de IA. Este planteamiento no se limita a los servidores como piezas sueltas, sino que aboga por sistemas integrados «rack-scale», tales como el GB300 NVL72 de Lenovo y el futuro Vera Rubin NVL72 de NVIDIA. Estos sistemas están diseñados como bloques de construcción altamente integrados para sostener grandes volúmenes de entrenamiento e inferencia.
En un mercado cada vez más competitivo y hambriento de velocidad, el diferencial estratégico ya no proviene únicamente de conseguir las mejores GPU, sino de cómo se convierte todo el ecosistema en un servicio operativo de manera rápida y eficiente. Este objetivo requiere de innovaciones en todas las áreas críticas de un centro de datos: desde la energía y la refrigeración, hasta la integración y la operación continua.
El lanzamiento también indica una clara tendencia hacia la estandarización de configuraciones y el uso masivo de refrigeración líquida, una tecnología que permite manejar densidades elevadas de rendimiento por rack con estabilidad térmica. Este enfoque es crucial para superar uno de los mayores retos asociados con la expansión de capacidades de IA a gran escala.
Lenovo, al presentar su estrategia en CES, subraya que la verdadera novedad no es la máquina en sí, sino el proceso industrializado que facilita un despliegue efectivo y veloz. En un mundo donde los proyectos se miden ya en megavatios —con ambiciones que apuntan a los gigavatios—, esta velocidad industrial se convierte en una ventaja competitiva absoluta, equiparable al mejor rendimiento del propio silicio que los impulsa.
Esta transformación del mercado redefine cómo se compran y utilizan actualmente las capacidades de IA, posicionando la infraestructura no solo como un conjunto de máquinas, sino como una capacidad productiva esencial para el futuro de la industria tecnológica global.








