En un ambicioso esfuerzo por combinar turismo y conservación ambiental, el actor Leonardo DiCaprio, en colaboración con el empresario Jeff Gram, adquirió en 2005 Blackadore Caye, una isla de 42 hectáreas en Belice, por 1,75 millones de dólares. Su objetivo era recuperar un ecosistema dañado por la erosión y la sobrepesca, destacando la importancia de los manglares para la biodiversidad marina. En 2015, se lanzó oficialmente el proyecto «Blackadore Caye, a Restorative Island», que busca construir un complejo turístico bajo principios sostenibles. A pesar de los retrasos en su implementación, la iniciativa de DiCaprio se inscribe en un contexto global de creciente preocupación por la pérdida de biodiversidad. Mientras tanto, el zoológico de Atenas celebra el nacimiento de tres crías de tigre de Sumatra, también en peligro de extinción, subrayando la importancia de las acciones para proteger y restaurar hábitats naturales esenciales para la supervivencia de las especies.
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