Durante un acto oficial, la Heredera lució el mismo uniforme que su padre, lo que generó comentarios y elogios de parte de Don Felipe y Margarita Robles. La coincidencia en su vestimenta resaltó el vínculo y la continuidad en la representación institucional de la familia real. Las palabras de Don Felipe y Robles destacaron tanto su compromiso como su capacidad para asumir futuras responsabilidades dentro del entorno monárquico español. Este gesto simbólico fue percibido como una reafirmación de la tradición y el deber en el contexto actual de la monarquía.
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