La máxima autoridad de Irán ha instado a tomar medidas enérgicas contra los manifestantes, a quienes acusa de ser agentes respaldados por países adversarios como Israel y Estados Unidos. Esta declaración se produce en medio de tensiones políticas internas, donde el liderazgo iraní busca reforzar su posición frente a las crecientes protestas dentro del país. La mención de potencias extranjeras como instigadoras de disturbios internos refleja la continua desconfianza del gobierno iraní hacia las influencias occidentales y sus aliados en la región.
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