En un encuentro crucial en Londres, líderes europeos acordaron asumir un papel protagónico ante la crisis en Ucrania, frente a la incierta postura de la administración de Donald Trump. Encabezada por Keir Starmer, la reunión concluyó con el compromiso de Reino Unido, Francia y otros aliados de desarrollar un plan conjunto con Ucrania para poner fin a los combates y garantizar su soberanía, que posteriormente discutirán con Estados Unidos. Sin embargo, el consenso reflejó divergencias sobre el despliegue de tropas en Ucrania, ante la falta de un alto el fuego. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció un plan inminente para el rearme de Europa, subrayando la necesidad de fortificar a Ucrania con sólidas garantías de seguridad. A pesar de la diversidad de opiniones, el evento resaltó la unidad europea en la búsqueda de una paz duradera, impulsando asistencia militar y económica a Ucrania mientras reforzaban su posición negociadora.
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