La controversia en torno a Rodalies de Catalunya se intensificó luego de que Renfe anunciara que solo seis líneas operarán completamente en tren, obligando a la implementación de servicios alternativos en autobús para las demás rutas debido a daños causados por el temporal Harry. Usuarios, sindicatos y autoridades locales han expresado su descontento ante lo que consideran una falta de planificación y colapso en la movilidad. Aunque Renfe asegura tener la movilidad garantizada, la interrupción parcial de la mayoría de trayectos continua generando retrasos y molestias a miles de pasajeros. Adif está trabajando en 31 puntos críticos de la red para asegurar la seguridad en los servicios, un proceso criticado por su lentitud. La Generalitat asegura coordinar esfuerzos con Renfe, aunque los usuarios señalan una comunicación insuficiente respecto a los servicios alternativos, intensificando la polémica en torno al caos ferroviario.
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