La deportista estadounidense enfrentó un duro desafío tras sufrir una grave caída que le provocó la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda apenas nueve días antes de los Juegos. A pesar del severo revés, mantuvo una actitud decidida y optimista, convencida de su capacidad para competir en el evento, reflejando una notable determinación y compromiso con su carrera deportiva.
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