El consumo de bebidas energéticas ha aumentado significativamente entre los jóvenes, pese a las advertencias médicas sobre los riesgos para la salud. Estas bebidas, que contienen altas dosis de cafeína y taurina, están asociadas con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares, alteraciones del sueño y efectos negativos en la salud mental. Un estudio destaca que los consumidores diarios de estas bebidas duermen menos, y hay evidencia de que fomentan comportamientos de riesgo. Además, su contenido de azúcar puede contribuir al desarrollo de diabetes tipo 2. Expertos subrayan la necesidad de regular su venta y consumo, especialmente entre menores, para prevenir enfermedades graves en el futuro.
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