Los Centros de Datos de Amazon en Europa Enfrentan Desafíos Energéticos por Restricciones en el Suministro Eléctrico

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Los Centros de Datos de Amazon en Europa Enfrentan Desafios

Amazon, uno de los gigantes tecnológicos a nivel mundial, enfrenta desafíos significativos en su intento por expandir su infraestructura de AWS en el continente europeo. A pesar de que la construcción física de centros de datos puede completarse relativamente rápido, la verdadera dificultad radica en lograr una conexión eléctrica acorde con las crecientes necesidades de la era digital. Este problema, que se ha convertido en un cuello de botella en varias regiones europeas, ha llevado a la paralización y reconsideración de importantes proyectos.

Expertos de la industria y analistas subrayan que en algunas zonas de Europa, los tiempos de espera para conectarse a la red eléctrica pueden prolongarse hasta siete años. Este retraso sugiere que no se prevén nuevas conexiones significativas hasta bien entrados los años 2030, no por falta de inversión o ubicación, sino debido a la lentitud del desarrollo de la red y la burocracia asociada.

La capacidad de construir un centro de datos se ve mermada por la espera de una conexión eléctrica, que muchas veces tarda más de lo previsto, convirtiendo estos activos en inversiones inmovilizadas. Este desfase obliga a empresas hiperescalares, como Amazon, a reorganizar cronogramas, priorizar ciertos emplazamientos y renegociar términos contractuales.

La demanda de conexiones eléctricas no solo está impulsada por el aumento de infraestructuras de computación en la nube, sino también por el acelerado despliegue de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial y el creciente consumo energético que esto conlleva. Países como Italia y España están experimentando solicitudes de conexión para centros de datos que alcanzan decenas de gigavatios, compitiendo así con otras necesidades energéticas nacionales.

El progresivo envejecimiento de la infraestructura eléctrica europea, combinado con procesos de autorización lentos, pone de manifiesto la necesidad urgente de modernizar la red. La Comisión Europea ha identificado esta problemática, sugiriendo inversiones multimillonarias para actualizar las redes eléctricas antes de 2030, a fin de satisfacer la creciente demanda.

Un ejemplo de la gravedad de esta situación se observa en Irlanda, donde los centros de datos representan más del 20% del consumo eléctrico nacional. En respuesta, las autoridades han impuesto políticas que requieren que nuevos centros, al menos, cubran el 80% de su demanda con energía renovable adicional producida en el país.

Para los equipos de IT en Europa, este escenario supone un cambio de paradigma. En lugar de preocuparse exclusivamente por la capacidad tecnológica, deberán considerar la disponibilidad energética como un factor crítico. Los plazos de disponibilidad energética se vuelven menos predecibles, los costos se incrementan para cubrir el riesgo eléctrico y las decisiones estratégicas deben incluir elementos como la redundancia regional y estrategias de respaldo o desborde.

La situación actual envía un mensaje incómodo a las empresas tecnológicas: el verdadero desafío no es solo tener el silicio adecuado, sino estar en el lugar correcto, con acceso a la energía adecuada, en el momento adecuado. Sin un acceso garantizado a la potencia eléctrica, incluso las mejores instalaciones tecnológicas pueden quedar inoperativas.

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