En la 98ª edición de los Oscar, la victoria de «Una batalla tras otra» como Mejor Película selló la consagración de Paul Thomas Anderson; no obstante, la atención se desvió hacia Sean Penn, ganador del premio a Mejor Actor de Reparto, quien brilló por su ausencia. En lugar de Penn, fue Kieran Culkin quien recogió el galardón, insinuando posibles desavenencias del actor con la Academia. Esta no es la primera vez que Penn se mantiene distante de los premios, habiendo boicoteado también otros galardones importantes. Pese a ser admirado por la Academia, con tres Oscar en su haber, su relación con Hollywood ha estado marcada por su ferviente activismo político y su carácter polémico, como evidencian sus pasados conflictos y comentarios controversiales. Su acercamiento intenso a causas como el conflicto en Ucrania, donde mantiene vínculos con Volodímir Zelenski, parecería señalar las prioridades del actor fuera de los escenarios de premiación.
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