En el contexto de una de las crisis más severas que ha enfrentado el régimen, la isla se ve sacudida por continuas protestas desencadenadas por apagones que han exacerbado el malestar social. La escasez de recursos y el colapso de servicios básicos han impulsado a los ciudadanos a salir a las calles, desafiando a las autoridades en un momento donde la administración gubernamental muestra signos de debilidad y desgaste. Las manifestaciones reflejan un descontento acumulado por años y la urgencia de cambios profundos en la gestión del país.
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