El Partido Popular (PP) ha visto cómo su estrategia en Europa se volvía en su contra tras intentar bloquear la ratificación de Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea. El movimiento, liderado por Alberto Núñez Feijóo con el apoyo de sus aliados en la Unión Europea, no solo fracasó, sino que fortaleció al Gobierno de Pedro Sánchez.
El plan del PP pretendía también desviar la atención de la gestión de Carlos Mazón durante la DANA de octubre, pero generó un revuelo político inesperado. Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), inicialmente apoyó a Feijóo, pero Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, intervino, dejando al PP en una situación desventajosa.
Cuatro meses después de esta maniobra fallida, Von der Leyen ha decidido responder. El PP intentó mudar el congreso del PPE de Valencia a Madrid, argumentando la necesidad de evitar protestas y proteger a Mazón de los medios. Sin embargo, su propuesta fue rechazada por el PPE, forzando al partido a enfrentar la situación en Valencia.
Moncloa observa atentamente el desarrollo de los eventos, y Diego Rubio, jefe de gabinete de Pedro Sánchez, no oculta su satisfacción ante la falta de respuesta adecuada por parte de Feijóo. Además, los intentos de Génova de contactar con el equipo de Von der Leyen en Bruselas han sido ignorados, evidenciando que la Comisión Europea no ha olvidado los ataques del PP.
El Partido Popular ahora teme que su estrategia resulte en una gran humillación pública. Personalidades clave como Ursula von der Leyen, Roberta Metsola, Friedrich Merz o Donald Tusk aún no han confirmado su presencia en el congreso del PPE en Valencia. La ausencia de estas figuras podría convertir el evento en un duro golpe para Feijóo, quien se arriesga a quedar aislado en su propio congreso.
El mensaje de Von der Leyen ha sido contundente: «Conmigo no se juega, Alberto.» Con esta frase, queda claro que Bruselas ha tomado nota de los movimientos del PP y está dispuesta a resistir sus intentos de influencia. Feijóo ha perdido la partida y ha aprendido una lección sobre el peligro de jugar con fuego en el ámbito europeo.