El régimen cubano enfrenta una crisis sin precedentes bajo la administración de Donald Trump, que ha intensificado la presión al reducir el suministro de petróleo desde Venezuela, dejando a Cuba al borde del abismo económico. En este contexto, figuras como Alejandro Castro Espín y Óscar Pérez-Oliva Fraga han emergido como posibles protagonistas de una salida negociada con Estados Unidos, aunque sus conexiones con el legado de los Castro generan escepticismo, especialmente entre los exiliados cubanos en Miami. Miguel Díaz-Canel, actual líder de Cuba, navega un escenario complejo con una legitimidad histórica desvaneciéndose tras la última aparición pública de Raúl Castro. A pesar del hermetismo del régimen, se sabe de negociaciones con Estados Unidos que podrían incluir una apertura económica y la liberación de presos políticos, destacándose la ausencia de una oposición organizada como en Venezuela. Con una posible salida de Raúl Castro y Díaz-Canel en el horizonte, la sostenibilidad del régimen de partido único pende de un hilo, mientras Cuba lidia con la desesperación económica y su única tabla de salvación parece ser el país al norte del estrecho de Florida.
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