La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por Estados Unidos ha evidenciado la vulnerabilidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que no logró impedir el arresto del líder chavista. A pesar de la tensión política y los llamados a la calma por parte de líderes chavistas como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, el control territorial se mantiene bajo el Gobierno. La operación, que parece haber contado con inteligencia de alto nivel, ha dejado interrogantes sobre la seguridad de Maduro. Aunque la oposición asegura un malestar militar y un voto mayoritario de los militares por su candidato, la realidad demuestra un firme control militar chavista, consolidado por Padrino López y basado en la doctrina bolivariana. La lealtad de las fuerzas armadas hacia el chavismo, reforzada desde la época de Hugo Chávez, ha sido clave para la permanencia del régimen, obstruyendo los esfuerzos opositores por ganar influencia dentro de la institución castrense.
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